1En
su texto “Teddy Bear Patriarchy: Taxidermy in the Garden of Eden, New
York City, 1908-36”, Donna Haraway (1985) analiza los Dioramas del Museo
de Historia Natural de Nueva York en tanto tecnología visual de
producción de la naturaleza y de reproducción de determinados valores
sociales. Haraway nos presenta los dioramas del Hall de Mamíferos
Africanos como una gran puesta en escena taxidérmica del continente
africano y su orden natural, según los cánones morales de sectores
importantes de la élite norteamericana de finales del siglo XIX y
principios del XX:
- 1 Cita original en inglés “As an altar each diorama tells us a part of the story of salvation history (...)
Como un altar, cada diorama
nos cuenta parte de la historia de la salvación: cada diorama tiene
emblemas especiales indicando virtudes específicas […] Cada grupo de
mamíferos forma una comunidad estructurada por una división natural de
funciones. (Haraway, 1985, 24)1.
Figura 1: Mountain Gorilla
Akeley Hall of African Mammals
2La
división fisiológica y sexual del trabajo, las jerarquías familiares,
sociales y raciales, así como los ideales de belleza y pureza –entre
otros-, se legitimaban en los dioramas y su montaje naturalista de los
cuerpos disecados. Todo con el fin de generar en el observador la
sensación de estar frente a una “ventana” a través de la cual obseva la
verdad de la naturaleza (Quinn, 2006. Harroway, 1985, 36).
3El
diorama, como “arte realista” y como “ventana a la naturaleza”, es un
caso muy interesante para abordar el problema del papel jugado por las
tecnologías visuales modernas en la historia de las ciencias naturales,
en la producción social de la naturaleza y en la configuración de las
relaciones entre ésta y la sociedad, todas cuestiones de interés para la
geografía y la historia del pensamiento geográfico, así como –quiero
insistir- también para el tipo de historia de la cartografía que estamos
produciendo hoy en día.
4Mapas,
dioramas y otras tecnologías visuales que hoy nos parecen normales y
obvias, tienen un lugar central en la producción y reproducción social
de los ideales visuales de realismo, objetivismo y naturalismo, y en la
legitimación de la noción cartesiana de que la visión es la fuente
privilegiada –objetiva, transparente, estable, directa- de acceso al
mundo real y a la verdad. Desde los trabajos de Erwin Panofsky, a
principios de siglo XX, sabemos que el arte del Renacimiento inventó la
perspectiva tal y como lo conocemos ahora, sobre la que se sustentó en
buena medida la racionalidad cartográfica moderna. En efecto según
Panofsky, la perspectiva -esa “ventana a través de la cual nos parece
estar viendo el espacio” (1973, 8)- y la idea de espacio racional o
sistémico -que ya tenemos tan interiorizada- no son naturales, ni
obvias, ni dadas: son el resultado histórico de un procedimiento de
abstracción matemática y geométrica mediante el cual se estructuró un
“espacio infinito, constante y homogéneo” (un espacio construido,
racionalizado, lógico), que “es totalmente opuesto a la de espacio
psico-fisiológico”, en el que la percepción se encuentra unida “a un
campo limitado y definido del espacio”, y en el que “cada lugar posee su
peculiaridad y valor propio” (1973, 10).
5La
perspectiva en términos de Panofsky transformó “el espacio
psico-fisiológico en espacio matemático”, al punto que nos sorprende
descubrir que nuestro órgano visual, tan entrenado a ver este espacio
cartesianamente, en realidad toma las líneas rectas como curvas y no
como la perspectiva plana las proyecta (1973, 13); contrario, segñun
Panofsky a los “Antiguos” que se representaban “la configuración del
campo visual como una esfera”, y cuyas nociones de óptica y teoría del
arte eran “básicamente contrarias a la perspectiva plana” (1973, 15).
- 2 John Pickles, señala al respecto por ejemplo: “The fetishizing of the map was part of this wider fe (...)
- 3 Sobre el poder sinóptico de los mapas y la ilusión de la “perspectiva total” y el involucramiento d (...)
- 4 Al respecto ver por ejemplo Turnbull (1989).
6En
la misma línea, literatura más reciente, destaca cómo museos,
exhibiciones y diversidad de tecnologías visuales de finales del siglo
XIX y principios del XX participaron con su “fetichizacion de la
visión”, de la producción y mercantilización (“commodification”) de la
naturaleza y el espacio bajo una misma racionalidad cartográfica y un
mismo ideal científico (Crosgrove, 2001. Pickles, 2004)2. Es de destacar que este poder sinóptico3
que comparten dioramas y mapas en tanto “ventanas a la naturaleza” y
“espejos del mundo”, expresa precisamente una de las aspiraciones más
profundas de la ciencia: volver la naturaleza, el planeta y el espacio
fuentes de información accesibles desde un mismo tiempo y lugar (llámese
esto enciclopedia, atlas, museo de historia natural, google earth,
etc.)4:
- 5 La literatura en este sentido es amplísima, además de los famosos escritos de Brian Harley (2005), (...)
- 6 "Del rigor en la ciencia", Jorge Luis Borges: “En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró ta (...)
7Del
poder sinóptico, a las aspiraciones panópticas (de vigilancia y
control) no hay mucha distancia y es por ello que estudios como el de
Donna Haraway sobre los dioramas, o los famosos textos de Brian Harley
(2005) sobre los mapas como poder-conocimiento (entre muho otros
críticos de la visión empirista o naturalizada de la cartografía5)
tienden a denunciar las manipulaciones de las que tradicionalmente son
objeto estas tecnologías visuales, estos “simulacros del territorio” que
por absurdo que parezca –recuérdese el cuento de Borges6- a veces si terminan por lograr “suplantarlo”.
8El
aporte de esta literatura crítica -con sus análisis sobre los intereses
que históricamente han encarnado los mapas, los silencios que sostienen y
reproducen, o su papel en la construcción ideológica de espacios sobre
el que posteriormente ‘echan raíces’ las sociedades, etc.- ha sido
fundamental para desestabilizar la lectura convencional de la
cartografía y para problematizar la ideología del mapa como espejo de la
naturaleza. Es hora de que la historia de la cartografía heredera de la
visión crítica de autores como Harley, examine con mayor detenimiento
las implicaciones y el significado de la construcción cartográfica de la
naturaleza y “sus verdades”, y que problematice a fondo la relación
histórica entre tecnologías visuales, racionalidad científica e ideales
cartográficos.
9Y es
que los ideales cartográficos han resistido mucho más tiempo a la
crítica cultural que los ideales taxidérmicos aplicados a los dioramas.
Esto puede parecer sorprendente si pensamos que debería resultar más
“fácil” la deconstrucción sociológica e histórica de una artefacto
impreso que la de un animal disecado en una vitrina. No obstante, la
cartografía como disciplina científica institucionalizada tiene
defensores más importantes y poderosos (estados, empresas,
universidades, etc.) que la taxidermia, y en este sentido ésta última
constituyó, probablemente, una presa más débil para el posmodernismo,
como el texto de Haroway de 1985.
10En
la sección que sigue propongo explorar similitudes aparentemente
sorprendentes entre prácticas cartográficas y taxidérmicas, que a mi
juicio ayudan a comprender mejor el papel de los mapas en la
construcción de la naturaleza y en la acomodación de sus verdades a los
ideales científicos de realismo, objetivismo y naturalismo, según
necesidades del estado moderno, la idea de nación, el comercio y el
capital, entre otros.
11El
análisis de Haraway aporta elementos centrales para entender la
complejidad del contexto en el que se concibieron y desarrollaron los
dioramas del Museo de Historia Natural de Nueva York, y las múltiples
dimensiones ideológicas, institucionales, políticas, tecnológicas,
económicas, diplomáticas, etc., involucradas en su diseño y fabricación.
Y sin embargo nada de esta complejidad social el diorama es evidente en
sí misma. De hecho uno podría suponer que montar un diorama es
relativamente ‘sencillo’: ‘sólo’ se necesita disecar un animal o un
conjunto de animales y ponerlos frente a una imagen de fondo con algunos
elementos decorativos realistas que ayuden dar la impresión de estar
observando la naturaleza –o algo parecido a la naturaleza- en una
vitrina.
12La
producción del diorama dependía, no obstante, de una alineación
significativa de recursos, gestión, diplomacia, acceso a los animales,
permisos de cacería, etc., antes de empezar propiamente la coordinación y
división del trabajo taxidérmico:
La Taxidermia requiere un
complejo sistema de coordinación y de división del trabajo, que comienza
en el campo antes de la caza de los animales y que culmina en el museo
con el diorama terminado [...]. Registros fotográficos del trabajo en
los talleres de taxidermia del Museo muestran diversos trabajadores
curtiendo cueros, [...], trabajando en modelos de arcilla y yeso de los
grandes mamíferos, montando esqueletos en marcos de madera, consultando
modelos a escala, haciendo carpintería, fabricando la vegetación,
pintando etc. Se reporta que durante los años comprendidos entre 1926 y
1936, antes de terminarse el Hall de Mamíferos Africanos, el personal
empleado en el proyecto era alrededor de 45 hombres. Dibujar la imagen
de fondo del diorama era en sí mismo una labor de alta especialización
artística, basada sobre numerosos estudios realizados en el sitio de la
cacería En el campo, toda la operación se basaba en la organización del
safari, una institución compleja donde cuestiones de raza, género y
clase confluían. [...] Desollar un animal de gran tamaño podría emplear
50 trabajadores durante varias horas. Fotografías, registros de imagen,
máscaras mortuorias del animal, medidas anatómicas, tratamiento inicial
de pieles, y la realización de lo todos los bocetos ocupaban muchos
trabajadores de campo. No sería exagerado afirmar que la producción de
un diorama involucraba entonces el trabajo de cientos de personas en un
sistema social que abarca estructuras de autoridad y división del
trabajo en una escala mundial. (Harroway, 1985, 35)
13Armar
un diorama sobre Elefantes, por ejemplo, implicaba tanto diseñar la
escena deseada, como cazar uno a uno los animales que más se acercaran a
este ideal para componer la escena; tanto ensamblar las piezas de un
sistema social de coordinación de tareas y de división de trabajo, como
el bricolaje de huesos, pieles, mediciones, fotos y dibujos para
ensamblar una a una las piezas del simulacro visual. Algunos de estos
procesos se pueden ver en la figura 2.
14
Figura 2. Ensamblando el diorama de elefantes

15¿Y
esto que tiene que ver con mapas y racionalidad cartográfica?,
muchísimo, tal y como pretendo sugerir a continuación. Por un lado, la
cartografía recurre a los mismos procesos de tipificación taxonómica e
idealización normalizada de la naturaleza, a los usados por biólogos,
botánicos y demás naturalistas, tal y como ha sido evidenciado por
numerosos investigadores (como por ejemplo, Harley, 2005. Nieto 2002.
Turnbull, 1989, 1991). Adicionalmente el trabajo del cartógrafo en su
taller se parece mucho al de los carpinteros encargados de armar el
elefante para el American Museum of Natural History; tal y como lo han
mostrado Lestingrant (1994) en su trabajo sobre cartografía del siglo
XVI, y Pickles en su historia de los espacios y su crítica a la
racionalidad cartográfica (2004), en los que resaltan precisamente el
procedimiento de ensamblaje, collage y bricolaje del que son resultado
–en mayor o menor medida- la mayoría de mapas, incluso los de la era
panóptica satelital y de los potentes visualizadores espaciales como
Google Earth.
- 7 “Lestingrant discussion of bricolage in the mapping practices of the sixteen-century cartographer a (...)
16El bricolaje o ensamblaje cartográfico7
ilustra un principio fundamental de los mapas: éstos nunca han sido
formados sobre la base de información completamente nueva, pues siempre
han heredado de mapas anteriores una parte importante –si no
preponderante- de su información. Los mapas no revelan el estado del
mundo en un momento dado, sino un mosaico ensamblado de datos de
diferente procedencia (espacio-temporal), calidad y detalle, cuya
cronología y genealogía puede extenderse por siglos (Pearsons 2009). Los
datos son coordenados y editados, de tal suerte que simulen la idea de
una coherencia y continuidad espacial en sus fuentes, de manera a
sostener la idea que por sentido común todos solemos tener de los mapas
como un resultado necesario de un proceso lógico que inicia con la
recolección de la información espacial por parte de un observador in
situ (agrimensor, topógrafo, etc., o a distancia, si es mediante
fotografía aérea o satelital); que continua una fase de procesamiento de
esa información (en la que especialistas sistematizan y le dan un orden
determinado y una apariencia especifica a esa información); y que
culmina con el diseño gráfico y la impresión final del material
cartográfico para su distribución; un poco a la manera de la tabla 1:
- 8 Tabla elaborada por el autor adaptando una incluida en Matthew H. Edney (2005,42),
17Tabla 1: fases lógicas de la producción de mapas8
|
Fase
|
Personal
|
Herramientas
|
Resultado
|
|
1
|
Recolección de la información
|
Observador, agrimensor, explorador, etc
|
Cuestionarios, instrumentos y de observación y registro
|
Datos, cálculos, e imágenes
|
|
2
|
Procesamiento de la información
|
Compilador
|
Herramientas de geo-referenciación, compilación, simbolización, graficación, tipografía, diseño, etc.
|
Manuscritos, plantillas, borradores, modelos,
|
|
3
|
Diseño e impresión del mapa
|
Dibujantes, diseñadores, grabadores, litógrafos, impresores, etc
|
Planchas, litografías, impresos, etc
|
|
4
|
Distribución
|
Editoriales, almacenes, librerías, etc
|
Mercadeo, convenios institucionales, etc
|
Mapa
|
18La
sinceridad con la que en el siglo XIX algunos mapas revelaban las
incongruencias y los distintos niveles de fiabilidad del ensamblaje
cartográfico contrasta con la práctica cartográfica actual, empeñada más
bien en minimizar o invisibilidad este tipo de situaciones y
discontinuidades. El “Mapa de la República de Colombia” del Atlas de la Historia de la Revolución
de José Manuel Restrepo, publicado en Paris en 1827, y considerado como
uno de los primeros mapas “oficiales” del país (figura 10), por
ejemplo,es bastante sincero en reconocer explícitamente los
problemas del trabajo de bricolaje y collage y las decisiones subjetivas
tomadas por los distintas personas involucradas en la composición del
mismo:
- 9 José Manuel Restrepo. Historia de la revolución de la República de Colombia, por José Manuel Restre (...)
19Este
nuevo Mapa de la República de Colombia, se ha trabajado bajo la
inspección del secretario del interior de la misma República. Fue
proyectado y trazado en dos hojas de regular tamaño por el señor coronel
José Lanz, matemático bien conocido, especialmente en Francia, [...].
Las costas del Atlántico y del Pacífico se han trazado por las cartas
españolas del depósito de hidrográfico de Madrid. El río Orinoco y sus
afluentes se han copiado de los trabajos del barón de Humboldt, y en
donde estos han faltado se han seguido […] los mapas de Arrowsmith,
haciéndoles pequeñas adiciones y mejoras tomadas de las observaciones
astronómicas de los señores Rivero y Boussingault […]. Confesamos
francamente que los mapas del interior de esta parte [la antigua
capitanía general de Venezuela] están plagados de defectos. […] Los
departamentos que antes componían el virreinato de la Nueva Granada. El
río Magdalena y el Cauca se han copiado de los trabajos de Humboldt, y
de nuestro desgraciado compatriota Caldas […] la cordillera oriental es
tomada de de los trabajos inéditos del ingeniero español don Vicente
Talledo, lo mismo que las provincias de Cartagena, Santa Marta y
Riohacha […]. La parte baja del Cauca y la provincia de Antioquia están
conformes al mapa que formó por observaciones astronómicas el doctor
José Manuel Restrepo. Lo interior de la provincia del Chocó y parte de
la de Popayán están considerablemente mejoradas, siguiendo los mapas
particulares de los señores Roche y Rafael Arboleda. En los
departamentos de la antigua presidencia de Quito […] se ha copiado el
mapa de don Pedro Maldonado, que se considera ser bien exacto. […] Los
límites de Colombia con Guatemala y el Perú aun están inciertos; hemos
seguido, pues, las líneas que nos han parecido mas arregladas a las
disposiciones vagas del gobierno español acerca del territorio de sus
antiguas colonias. Son igualmente inciertos los límites de Colombia con
el nuevo imperio del Brasil y con las Guyanas antes holandesas […]”9.
Figura 3: Carta de la República de Colombia 1827
David Rumsey Map Collection
http://www.davidrumsey.com/luna/servlet/s/v8fb77
20El
mapa de Restrepo modela la imagen de un proceso exitoso o acabado de
conversión del complejo sistema de administración territorial colonial
(jurídico, político, religioso, militar, etc) en un espacio coherente,
definido y delimitado en provincias claramente demarcadas; lo cual
expresa más el deseo o el ideal administrativo, político y territorial
de Restrepo, que una realidad política y territorial realmente existente
en 1827, momento de publicación del Atlas. El mapa de Restrepo, en
principio, debía ser ensamblado a partir de información cantonal
(relieve, administración, economía, etc.) tal y como se desprende del
decreto de 1823 del vicepresidente de la República, Francisco de Paula
Santander, en el cual se ordena la elaboración de los mapas provinciales
por sus respectivos gobernantes. Este ideal cartográfico, sin embargo,
no se puede llevar a cabo efectivamente; lo impiden tanto la gran
cantidad de mapas faltantes para componer una cartografía del nivel
cantonal que cubriera todo el territorio nacional, como la carencia de
reglas normativas de parte del estado en la producción local de mapas
estandarizables o ensamblables.
- 10 Tal y como ha argumentado David Livingston (1993, 2003), el lugar importa para la producción de con (...)
21La
imagen de la naturaleza y de las características naturales del
territorio era tan contextual como el resto de contenidos del mapa
(fronteras, toponimia, etc.)10.
Esto es fácil de comprobar al comparar el “mapa de Restrepo”, con el
“mapa de Zea” producido cuatro años antes, también por iniciativa
directa de miembros del gobierno de la nueva república, pero en Gran
Bretaña. La historia detallada del contexto político, diplomático y
comercial en el que fueron elaborados los mapas de Zea y Restrepo,
escapan a los objetivos de este ensayo, pero son fundamentales pata
entender las diferencias de apariencia y contenido de los mismos,
incluyendo tanto formas de fronteras, como del mismo espacio natural y
sus características. Veamos. El “mapa de Zea” o Colombia Tomada de Humboldt y de Otras Autoridades Recientes, fue grabado e impreso en Londres en 1823, para acompañar el libro Colombia:
being a geographical, statistical, agricultural, commercial, and
political account of that country, adapted for the general reader, the
merchant, and the colonist, publicado por encargo de Francisco
Antonio Zea, con el fin de promover la inversión, el comercio y la
migración británica y europea al país. Mapas de Libro y mapa fueron
producidos en el contexto de la misión diplomática a cargo de Zea, con
la cual se buscaba obtener el reconocimiento del país por parte de las
potencias internacionales, incluyendo la propia España y el Vaticano,
así como conseguir un empréstito millonario para cubrir deudas de la
campaña libertadora y para fomentar la agricultura, y el desarrollo del
país a través de la inversión y la colonización europea. En esta
presentación importa llamar la atención la manera como está ensamblada
la naturaleza en el mapa para justificar las oportunidades de
colonización y inversión extranjera del país en este “mapa de Zea”.
Figura 4: Francisco Antonio Zea - Colombia tomada de Humboldt y de otras autoridades recientes
Sala de Libros Raros y Manuscritos - Biblioteca Luis Ángel Arango - Signatura 918.6 Z31c6
- 11 Curiosamente ni el mapa ni el cartucho dan relevancia alguna al amazonas, que aparece como una regi (...)
22En
efecto, el “mapa de Zea” hace del relieve montañoso el elemento
principal del territorio Colombiano, que ocupa un lugar preponderante en
el mapa y en su cartucho. Se trata de una característica importante del
mapa y tal vez de su argumento a favor de la migración al país:
investigadores del papel ideológico de la geografía en este periodo,
como Mauricio Nieto, han mostrado la enorme importancia dada a las
montañas por los criollos ilustrados en la reivindicación de las
montanas ecuatoriales como lugares aptos para el desarrollo de la vida
civilizada al estilo europeo. La alusión a Humboldt en el título del
mapa y en la imagen del Chimborazo del parecen jugar en el mismo
sentido, argumentando visualmente la riqueza del territorio, su
situación privilegiada como tierra bañada por dos océanos, y dos grandes
ríos Orinoco y Magdalena11 y la viabilidad de la civilización europea en la nueva República, alrededor de una idea de riqueza natural paradisiaca.
- 12 Al respecto, ver, entre otros Harley (2005), Crampton (2003) Turnbull (1996), Diaz (2009).
23Son
los elementos topográficos, mineros e hidrográficos ensamblados en este
mapa los que hacen evidente su carácter propagandístico, si por
propagandístico la propia esencia propositiva del mapa12.
Esto es, como resaltaron recientemente Wood y Fels (2009) otorgarle una
existencia y una ubicación a “la naturaleza”, atestiguando que “lo
natural” -por ejemplo un árbol, un río, un montaña, etc- “existe” y que
está “aquí” (esto es unificando el alegato de su carácter natural y de
su existencia con la declaración de su ubicación); y en acoplar los
conceptos de lo natural con el carácter inherente de lo cartográfico.
- 13 “By focusing our attention on […] what above all is supposed to be free of ideological construction (...)
24El
carácter ideológico de los mapas se ha hecho evidente cuando se trata
de hablar de fronteras políticas, soberanía, propiedad, toponímicos,
unidades administrativas, etc. Menos evidente ha sido el consenso
académico en cuanto el carácter ideológico –argumentativo- de todo mapa,
particularmente cuando de contenidos “naturales” como ríos y montañas
se trata (Bassett y Porter, 1991. Wood y Fels 2008)13.
La distribución de las montañas en el mapa de Zea, entre muchos otros
ejemplos –como se sugirió rápidamente aquí- debe poder analizarse como
una argumento visual favorable a la inversión extranjera en el país y al
reconocimiento político de la nueva república por parte de Gran
Bretaña. Nuestra epistemología tiene a separar tan tajantemente “lo
social” de “lo natural” que generalmente en nuestros análisis poco vemos
la naturaleza como tecnología, como ideología o como ensamblaje. Hacer
énfasis en las decisiones y selecciones realizadas en el ensamblaje del
mapa, y destacar las similitudes que comparten mapas y otras tecnologías
visuales de simulación de la naturaleza, es un camino, creo, que puede
arrojar muchas sobre las características de una racionalidad
cartográfica que permea, mucho más allá de los mapas, nuestra culturas,
nuestra epistemologías, y nuestras disciplinas.